La lectura no me ha acompañado desde siempre
La lectura no ha sido algo que me haya acompañado desde siempre.
Cuando era pequeña me tenía que leer (de forma obligada) los libros que me mandaban en el colegio y en el instituto y la verdad es que los profesores no se esforzaban mucho por hacer que nos gustara un libro, ya que tal y como nos decían, nos los teníamos que leer "porque sí" y porque entraban dentro del temario escolar.
Así pasé mucho tiempo de mi vida leyéndome libros como "Yerma" "El lazarillo de Tormes", algunos cápítulos de Don Quijote de la Mancha, El camino de Delibes... y lo cierto es que algunos me gustaban, pero, aun así, no me llegaba a iniciar en el "amor por la lectura", quizás por desinterés o quizás por la edad.
Sin embargo, en el primer año de carrera en Salamanca, comencé a interesarme por la lectura y empecé a coger libros de mi madre, ya que ésta siempre ha sido muy aficionada a leer.
El primer libro que cogí fue el de Cinco horas con Mario y lo cierto es que, aunque es un buen libro, no me llegó a entusiasmar mucho. Sin embargo, esto no provocó que dejara la lectura de lada, ya que con el siguiente libro le pedí a mi madre que me aconsejara. Ésta, entusiasmada ante mi nueva afición, me recomendó Los pilares de la tierra, de Kenn Follet y lo cierto es que me apasionó de tal manera que ahora siempre que puedo leo un libro,
Actualmente, la lectura supone para mí una forma de vivir experiencias, sentimientos, opiniones e historias que en la vida real jamás podré experimentar.